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La enfermedad del Joker existe [Spoiler alert]

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Aún siendo una película de ficción desarrollada en un mundo de ficción, la enfermedad que padece Arthur Fleck es real.

La película de Todd Phillips, interpretada por Joaquin Phoenix, nos transporta a una Ciudad Gótica, en un tiempo no especificado pero que podríamos situar entre los 80’s y los 90’s. En esta ciudad conocemos a Arthur Fleck un hombre que ronda entre los 40 y 45 años de edad que aún vive con su madre.

Fleck es un comediante fallido que trabaja como payaso para una pequeña empresa dedicada a reclutar animadores de todo tipo, desde enanos, payasos, hombres gordos y altos, etc. al más puro arte circense, para promocionar tiendas y productos; pero, de entre todo este conglomerado de personajes, el más extraño de ellos es Arthur, que sufre de un trastorno neurológico que le provoca risas en situaciones de incomodidad, aunque no se limita eso.

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Debido a este trastorno Arthur no puede llevar una vida normal, así que constantemente visita a una trabajadora social con quien lleva terapia y esta le receta medicamentos para poder controlar su enfermedad.

Durante la película podemos observar cómo esos ataques pueden ser en prácticamente cualquier situación y la cosa se agrava cuando la trabajadora social le dice que debido a la crisis que atraviesa la ciudad ya no podrán seguir viéndose, por lo tanto Arthur se quedará sin medicamento.

Esta enfermedad que provoca las risas incontrolables del protagonista se conoce como Síndrome Pseudobulbar o Labilidad Emocional y es una enfermedad que se presenta en personas con determinadas lesiones neurológicas que pueden afectar al cerebro y en cómo este controla las expresiones emocionales, pues aunque el afectado experimenta sus emociones con naturalidad, hay ocasiones en que las manifestará de manera exagerada o fuera de lugar como pasa con Arthur.

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El Dr. José Luis Etchevarry, médico neurólogo del Instituto de Neurociencia de Buenos Aires, explica que:

Con cierta frecuencia, la risa patológica se torna en llanto o
se alternan ambos fenómenos: el cuadro clínico se denomina afecto pseudobulbar (ASB) e involucra daño en las vías
corticobulbares y se asocia con trastornos neurológicos, tales como accidente cerebrovascular (ACV), lesión cerebral
traumática, enfermedades neurodegenerativas (enfermedad de Alzheimer, síndrome parkinsoniano, esclerosis lateral amiotrófica [ELA]), enfermedades inflamatorias-degenerativas como esclerosis múltiple (EM), etc. Esta labilidad
emocional puede causar vergüenza, ansiedad, depresión y,
con frecuencia, tener un impacto importante en la calidad de
vida relacionada con la salud (CVRS).

Lo anterior tendría sentido con la vida que ha llevado Arthur: desde los abusos sexuales que recibe cuando niño, el golpe que sufrió en la cabeza durante esta misma etapa, hasta el hecho de que fue adoptado y criado por una mujer diagnosticada con esquizofrenia y de cuyos padres biológicos no se sabe nada.

El síndrome pseudobulbar a menudo no se diagnostica o bien, se lo confunde con trastornos del estado de ánimo. Sin embargo, cuando se lo diagnostica, el síndrome pseudobulbar se puede controlar con medicamentos.